Las mujeres y los mapas


Melinda Laituri 
Universidad Estatal de Colorado

Aunque las mujeres siempre han formado parte del panorama de la cartografía, sus contribuciones han sido ignoradas durante mucho tiempo.

La creación de mapas ha estado tradicionalmente protagonizada por hombres, desde la proyección del mundo de Mercator en el siglo XVI hasta los agrimensores como George Washington y Thomas Jefferson que cartografiaron propiedades en el siglo XVIII, pasando por el desarrollo de los sistemas de información geográfica de Roger Tomlinson en la década de 1960. La cartografía y los campos relacionados con las tecnologías geoespaciales siguen estando dominados por hombres.

Pero, como geógrafa y especialista en sistemas de información geográfica, he observado cómo han cambiado las oportunidades para las mujeres como cartógrafas en las últimas cinco décadas. El advenimiento de tecnologías como los sistemas de información geográfica ha aumentado las oportunidades de educación, empleo e investigación para las mujeres, haciendo que la creación de mapas sea más accesible.

 

El paisaje femenino

Las mujeres han sido esenciales desde hace mucho tiempo para la forma en que las personas ven y entienden el mundo. El concepto de la Madre Tierra o la Madre Naturaleza como centro del universo y fuente de toda vida abarca las culturas indígenas de todo el mundo.

En el siglo XX, la comunidad científica y los activistas ambientales adoptaron el término Gaia (la diosa griega que personifica la Tierra, madre de todas las deidades) para reflejar la noción de la Tierra como un sistema vivo. Gaia se representa como mujer y se entiende como una fuerza guía en el mantenimiento de la atmósfera, los océanos y el clima.

La representación de la tierra como mujer fue remodelada con el auge del nacionalismo cuando los términos "patria" y "madre patria" adquirieron significados distintos. El primero implicaba herencia y tradición, mientras que el segundo sugiere el lugar de nacimiento y el sentido de pertenencia. Estas construcciones de género aparecen en todas las culturas.

Otro aspecto de la naturaleza de género de la cartografía es la forma en que los mapas utilizaban formas femeninas para representar características. Los mapas antropomórficos de los siglos XVI al XIX demuestran cómo los cartógrafos utilizaban figuras femeninas para representar a los países europeos. Por ejemplo, la "Europa Regina" del cartógrafo Johannes Putsch, dibujada originalmente en 1537, estableció el modelo para mapas posteriores en los que las naciones se representan como mujeres en diversas posturas y diferentes estados de vestimenta, o desnudez, aunque en realidad no se corresponden estrechamente con las formas reales de los accidentes geográficos.

Estos mapas reflejan los cambios en los significados culturales y políticos atribuidos al territorio y al poder. El paisaje femenino, o la mujer como mapa, se utiliza a menudo para retratar a los países como activos, agresivos o supinos, dependiendo del estatus de la nación-estado en relación con la guerra y la paz y los estereotipos de un país.

 

Tecnología y el papel de la mujer en la cartografía

Si bien las contribuciones técnicas que las mujeres han hecho a la cartografía abarcan toda su historia, son difíciles de identificar y documentar. Pero una mirada más cercana revela la variedad de roles que las mujeres han desempeñado en la creación de mapas.

Uno de los ejemplos más antiguos conocidos de un mapa hecho por una mujer data del siglo IV, cuando la hermana del primer ministro de la dinastía Han en China bordó un mapa en seda.

Durante los siglos XV y XVI, se empleó a mujeres para colorear mapas y aportar detalles artísticos a los bordes. Muchas mujeres cartógrafas utilizaban solo la inicial del nombre y el apellido, ocultando su género y dificultando el rastreo de su trabajo.

El siglo XVIII trajo consigo el advenimiento de la imprenta, que abrió nuevas vías para que las mujeres participaran como grabadoras de planchas de cobre, editoras de mapas y fabricantes de globos terráqueos.

En el siglo XIX, la cartografía pasó a formar parte de la educación formal de las mujeres en América del Norte, donde la intersección del bordado y la geografía produjo globos de tela y mapas de lino. A esto le siguió más tarde el dibujo y coloreado de mapas a medida que mejoró el acceso al papel y a los lápices.

La Segunda Guerra Mundial marcó el comienzo de una nueva era de oportunidades para las mujeres en los Estados Unidos, ya que fueron reclutadas para ocupar puestos críticos en el desarrollo cartográfico mientras los hombres eran enviados a la guerra. Conocidas como Millie la Cartógrafa o las Doncellas del Mapeo Militar, las mujeres produjeron mapas topográficos, interpretaron fotografías aéreas y ayudaron a avanzar en la fotogrametría, el uso de fotos para hacer modelos 3D de la topografía de la Tierra.

Aprovechando el creciente papel de la mujer en la cartografía, en la década de 1950 Evelyn Pruitt, de la Oficina de Investigación Naval de Estados Unidos, acuñó el término teledetección, refiriéndose al uso de imágenes satelitales para observar, medir y mapear la Tierra. En el mismo período, la matemática Gladys West desarrolló los modelos matemáticos para los sistemas de posicionamiento global, conocidos como GPS.

 

Mujeres creando los mapas

Las mujeres también han supervisado la creación de mapas de diversas maneras.

Las sociedades matriarcales indígenas expresaron información espacial a través de diferentes formas de cartografía. Estas incluyen canciones, danzas y rituales que identificaban recursos comunales importantes como manantiales, arboledas sagradas y rutas de migración.

El desarrollo de la cartografía europea fue impulsado por la Era de la Exploración de los siglos XV al XVII y las actividades empresariales asociadas con la reproducción y venta de mapas. Las mujeres a menudo asumían estos roles tras la muerte de sus maridos, asegurando la continuidad de los negocios familiares.

No solo los reyes sino también las reinas dirigieron qué mapas se necesitaban. Por ejemplo, la reina Isabel I encargó el Atlas de Inglaterra y Gales de 1579, uno de los primeros atlas nacionales. Ofrecía un mapa de todo el país, accesible desde el hogar o una sala de lectura.

 

Mujeres marcando el rumbo de los mapas

Mientras que los primeros mapas posicionaban a las mujeres principalmente como cuerpos simbólicos para proyectar significados políticos o como apoyo a empresas cartográficas más grandes, la cartografía contemporánea revela una dinámica diferente entre el género y los mapas: existe una falta de datos geográficos sobre temas que afectan a las mujeres, incluidos la salud, la seguridad y la planificación para el futuro.

Por ejemplo, las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada por los desastres, incluso a través de un mayor riesgo de sufrir violencia de género. Los análisis geográficos revelan una brecha de género persistente en los conjuntos de datos, que a menudo carecen de información sobre la salud y las necesidades diarias de las mujeres, los servicios reproductivos o los centros de cuidado infantil.

Los estudios han demostrado que el desarrollo de tecnologías geoespaciales y plataformas de mapeo abierto está dominado por hombres. En situaciones como los desastres, contar con una diversidad de perspectivas en la creación de mapas es esencial para atender las necesidades de la comunidad.

La creación de mapas que reflejen específicamente las necesidades de las mujeres es fundamental para que estas participen plenamente en la cartografía del siglo XXI. En la última década, varios programas y organizaciones han estado trabajando para reflejar las contribuciones de las mujeres a la cartografía y demostrar cómo la acción colectiva puede marcar la diferencia.

Por ejemplo, African Women in GIS organiza talleres para elevar las perspectivas y las necesidades de mapeo de las mujeres, poniendo la tecnología de mapeo móvil en sus manos. GeoChicas y Let Girls Map de YouthMappers empoderan a las mujeres para crear mapas a través de la formación y la educación que abordan la brecha digital. Women in GIS y Women+ in Geospatial crean comunidad en la cartografía a través de redes profesionales. El Equipo Humanitario de OpenStreetMap amplifica las voces de las mujeres para informar los enfoques geoespaciales y potenciar sus contribuciones cartográficas.

Nunca ha habido más oportunidades para que las mujeres participen en la creación de mapas, y nunca el papel de la mujer en la cartografía ha sido tan importante para abordar los problemas intratables que enfrentan las sociedades en todo el mundo.

The Conversation. Traducción: Horacio Shawn-Pérez

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