Las mujeres y los mapas
Aunque las mujeres siempre han formado parte del panorama de
la cartografía, sus contribuciones han sido ignoradas durante mucho tiempo.
La creación de mapas ha estado tradicionalmente
protagonizada por hombres, desde la proyección del mundo de Mercator en el
siglo XVI hasta los agrimensores como George Washington y Thomas Jefferson que
cartografiaron propiedades en el siglo XVIII, pasando por el desarrollo de los
sistemas de información geográfica de Roger Tomlinson en la década de 1960. La
cartografía y los campos relacionados con las tecnologías geoespaciales siguen
estando dominados por hombres.
Pero, como geógrafa y especialista en sistemas de
información geográfica, he observado cómo han cambiado las oportunidades para
las mujeres como cartógrafas en las últimas cinco décadas. El advenimiento de
tecnologías como los sistemas de información geográfica ha aumentado las
oportunidades de educación, empleo e investigación para las mujeres, haciendo
que la creación de mapas sea más accesible.
El paisaje femenino
Las mujeres han sido esenciales desde hace mucho tiempo para
la forma en que las personas ven y entienden el mundo. El concepto de la Madre
Tierra o la Madre Naturaleza como centro del universo y fuente de toda vida
abarca las culturas indígenas de todo el mundo.
En el siglo XX, la comunidad científica y los activistas
ambientales adoptaron el término Gaia (la diosa griega que personifica la Tierra,
madre de todas las deidades) para reflejar la noción de la Tierra como un
sistema vivo. Gaia se representa como mujer y se entiende como una fuerza guía
en el mantenimiento de la atmósfera, los océanos y el clima.
La representación de la tierra como mujer fue remodelada con
el auge del nacionalismo cuando los términos "patria" y "madre
patria" adquirieron significados distintos. El primero implicaba herencia
y tradición, mientras que el segundo sugiere el lugar de nacimiento y el
sentido de pertenencia. Estas construcciones de género aparecen en todas las
culturas.
Otro aspecto de la naturaleza de género de la cartografía es
la forma en que los mapas utilizaban formas femeninas para representar
características. Los mapas antropomórficos de los siglos XVI al XIX demuestran
cómo los cartógrafos utilizaban figuras femeninas para representar a los países
europeos. Por ejemplo, la "Europa Regina" del cartógrafo Johannes
Putsch, dibujada originalmente en 1537, estableció el modelo para mapas
posteriores en los que las naciones se representan como mujeres en diversas
posturas y diferentes estados de vestimenta, o desnudez, aunque en realidad no
se corresponden estrechamente con las formas reales de los accidentes
geográficos.
Estos mapas reflejan los cambios en los significados
culturales y políticos atribuidos al territorio y al poder. El paisaje
femenino, o la mujer como mapa, se utiliza a menudo para retratar a los países
como activos, agresivos o supinos, dependiendo del estatus de la nación-estado
en relación con la guerra y la paz y los estereotipos de un país.
Tecnología y el papel de la mujer en la cartografía
Si bien las contribuciones técnicas que las mujeres han
hecho a la cartografía abarcan toda su historia, son difíciles de identificar y
documentar. Pero una mirada más cercana revela la variedad de roles que las
mujeres han desempeñado en la creación de mapas.
Uno de los ejemplos más antiguos conocidos de un mapa hecho
por una mujer data del siglo IV, cuando la hermana del primer ministro de la
dinastía Han en China bordó un mapa en seda.
Durante los siglos XV y XVI, se empleó a mujeres para
colorear mapas y aportar detalles artísticos a los bordes. Muchas mujeres
cartógrafas utilizaban solo la inicial del nombre y el apellido, ocultando su
género y dificultando el rastreo de su trabajo.
El siglo XVIII trajo consigo el advenimiento de la imprenta,
que abrió nuevas vías para que las mujeres participaran como grabadoras de
planchas de cobre, editoras de mapas y fabricantes de globos terráqueos.
En el siglo XIX, la cartografía pasó a formar parte de la
educación formal de las mujeres en América del Norte, donde la intersección del
bordado y la geografía produjo globos de tela y mapas de lino. A esto le siguió
más tarde el dibujo y coloreado de mapas a medida que mejoró el acceso al papel
y a los lápices.
La Segunda Guerra Mundial marcó el comienzo de una nueva era
de oportunidades para las mujeres en los Estados Unidos, ya que fueron
reclutadas para ocupar puestos críticos en el desarrollo cartográfico mientras
los hombres eran enviados a la guerra. Conocidas como Millie la Cartógrafa o
las Doncellas del Mapeo Militar, las mujeres produjeron mapas topográficos,
interpretaron fotografías aéreas y ayudaron a avanzar en la fotogrametría, el
uso de fotos para hacer modelos 3D de la topografía de la Tierra.
Aprovechando el creciente papel de la mujer en la
cartografía, en la década de 1950 Evelyn Pruitt, de la Oficina de Investigación
Naval de Estados Unidos, acuñó el término teledetección, refiriéndose al uso de
imágenes satelitales para observar, medir y mapear la Tierra. En el mismo
período, la matemática Gladys West desarrolló los modelos matemáticos para los
sistemas de posicionamiento global, conocidos como GPS.
Mujeres creando los mapas
Las mujeres también han supervisado la creación de mapas de
diversas maneras.
Las sociedades matriarcales indígenas expresaron información
espacial a través de diferentes formas de cartografía. Estas incluyen
canciones, danzas y rituales que identificaban recursos comunales importantes
como manantiales, arboledas sagradas y rutas de migración.
El desarrollo de la cartografía europea fue impulsado por la
Era de la Exploración de los siglos XV al XVII y las actividades empresariales
asociadas con la reproducción y venta de mapas. Las mujeres a menudo asumían
estos roles tras la muerte de sus maridos, asegurando la continuidad de los
negocios familiares.
No solo los reyes sino también las reinas dirigieron qué
mapas se necesitaban. Por ejemplo, la reina Isabel I encargó el Atlas de
Inglaterra y Gales de 1579, uno de los primeros atlas nacionales. Ofrecía un
mapa de todo el país, accesible desde el hogar o una sala de lectura.
Mujeres marcando el rumbo de los mapas
Mientras que los primeros mapas posicionaban a las mujeres
principalmente como cuerpos simbólicos para proyectar significados políticos o
como apoyo a empresas cartográficas más grandes, la cartografía contemporánea
revela una dinámica diferente entre el género y los mapas: existe una falta de
datos geográficos sobre temas que afectan a las mujeres, incluidos la salud, la
seguridad y la planificación para el futuro.
Por ejemplo, las mujeres se ven afectadas de manera
desproporcionada por los desastres, incluso a través de un mayor riesgo de
sufrir violencia de género. Los análisis geográficos revelan una brecha de
género persistente en los conjuntos de datos, que a menudo carecen de
información sobre la salud y las necesidades diarias de las mujeres, los
servicios reproductivos o los centros de cuidado infantil.
Los estudios han demostrado que el desarrollo de tecnologías
geoespaciales y plataformas de mapeo abierto está dominado por hombres. En
situaciones como los desastres, contar con una diversidad de perspectivas en la
creación de mapas es esencial para atender las necesidades de la comunidad.
La creación de mapas que reflejen específicamente las
necesidades de las mujeres es fundamental para que estas participen plenamente
en la cartografía del siglo XXI. En la última década, varios programas y
organizaciones han estado trabajando para reflejar las contribuciones de las
mujeres a la cartografía y demostrar cómo la acción colectiva puede marcar la
diferencia.
Por ejemplo, African Women in GIS organiza talleres para elevar
las perspectivas y las necesidades de mapeo de las mujeres, poniendo la
tecnología de mapeo móvil en sus manos. GeoChicas y Let Girls Map de
YouthMappers empoderan a las mujeres para crear mapas a través de la formación
y la educación que abordan la brecha digital. Women in GIS y Women+ in
Geospatial crean comunidad en la cartografía a través de redes profesionales.
El Equipo Humanitario de OpenStreetMap amplifica las voces de las mujeres para
informar los enfoques geoespaciales y potenciar sus contribuciones
cartográficas.
Nunca ha habido más oportunidades para que las mujeres
participen en la creación de mapas, y nunca el papel de la mujer en la
cartografía ha sido tan importante para abordar los problemas intratables que
enfrentan las sociedades en todo el mundo.
The Conversation. Traducción: Horacio Shawn-Pérez
