La leyenda del ataque de calamar gigante
Durante más de medio siglo ha circulado la historia de un
ataque de calamar gigante a los supervivientes de un barco de transporte de
tropas hundido durante la Segunda Guerra Mundial. Sonaba plausible porque el
Architeuthis dux, para dar al calamar su nombre formal, estaba envuelto en
misterio y fantasía.
El historiador Jonathan Dyer analiza la historia como una
leyenda urbana. Esto parece ser un hecho: el segundo teniente R.E.G. Cox, del
ejército indio, sobrevivió al hundimiento del barco de tropas Britannia en
marzo de 1941. Él y otros se aferraron a una balsa durante cinco días antes de
ser rescatados. Uno de los hombres se perdió en el mar tras el ataque de una
criatura marina de algún tipo. Ahí está el problema. Diecinueve años después
del incidente, “Cox afirmó que durante su tiempo en el agua, un calamar gigante
se llevó a un hombre de la balsa y luego lo atacó a él. Por suerte, el calamar
soltó su agarre sobre Cox. Más tarde señalaría las cicatrices que tenía, así
como dos artículos de periódico contemporáneos, como prueba del encuentro”.
En realidad, como muestra Dyer, esos artículos de periódico
casi contemporáneos distaban mucho de ser pruebas definitivas. Un segundo
relato de un testigo presencial publicado en 1960 decía que los supervivientes
habían tenido "varias visitas de almirantes portugueses", otro nombre
para las carabelas portuguesas, que los picaron durante la noche. Una tercera
fuente detalló una conversación con Cox en el hospital español donde se
recuperaban tras el rescate; según él, Cox detalló su peligroso encuentro con
una "medusa".
Ni los dos relatos periodísticos originales ni los otros dos
relatos de testigos presenciales mencionan calamares gigantes. El calamar en la
narrativa no aparece hasta 1960, cuando el libro Kingdom of the Octopus, del escritor de divulgación científica
Frank W. Lane, cuenta una nueva versión de la experiencia de Cox como un caso
de estudio sobre los peligros de los cefalópodos. ¿Cómo se convirtió la medusa
en un calamar? Dyer sugiere que Cox pudo haber sido convencido por un amigo
biólogo de que sus heridas eran el resultado del ataque de un calamar.
Dyer también señala que una de las ilustraciones que
acompañaban al artículo original de Illustrated
London News mostraba a un "pez diablo", otro nombre para la manta
raya, acercándose a la balsa. El episodio "Monsters of the Deep" de
la serie Mysterious World (1980) de
Arthur C. Clarke utilizó esta imagen para su versión de la historia de Cox con
la raya "recortada subrepticiamente".
Cox murió en 1971, nueve años antes de que Mysterious World contara su historia del
gran calamar. En el episodio, la historia de Cox es relatada por un tercero,
nada menos que su amigo biólogo. Como señala Dyer, la esencia de una leyenda
urbana es que siempre se cuenta a través de alguien: “Esto le pasó a un amigo
mío”. En este caso, el tercero podría haber sido la persona que convenció a Cox
de que su atacante era un calamar gigante.
Independientemente de lo que hizo que Cox cambiara su
historia, la nueva versión tuvo éxito. Bernard Heuvelmans, "ampliamente
considerado el padre de la criptozoología", el estudio seudocientífico de
los "animales ocultos", tomó la versión posterior de Cox como
confirmación de su creencia de que los calamares gigantes atacaban a los
humanos. La novela Beast (1991) de
Peter Benchley, sobre un calamar gigante que amenaza las Bermudas, utiliza la
historia del calamar de Cox como contexto histórico. Mientras tanto, la
historia revisada de Cox se siguió contando en libros de no ficción al menos
hasta la primera década del siglo veintiuno. La historia incluso llegó a libros
infantiles sobre criaturas marinas.
Dyer concluye afirmando que los calamares gigantes no se
alimentan en la superficie, donde solo se encuentran si están enfermos o
muriendo por asfixia. Advierte que no se puede descartar cada presunto ataque
de calamar gigante, por improbable que sea, como una calumnia contra los
calamares sin una investigación más profunda, pero considera que esta historia
en particular, repetida tan a menudo, es definitivamente un leyenda.
The Conversation. Traducción: Maggie Tarlo
