Elogio de blogspot
Seguimos posteando en Blogger. Lo sabemos, y sabemos también
que hay algo levemente ridículo en esa frase, al menos si se la mide con el
rasero de la contemporaneidad digital. Blogger, esa plataforma que Google
adquirió en 2003 y que desde entonces mantiene con la distante indiferencia con
que se conserva un mueble útil pero sin carisma, no es lo que los expertos en
marketing de contenidos llamarían una "apuesta estratégica". Y sin
embargo, luego de años, Urbanalogia.blogspot todavía sigue aquí, con la URL que
huele a principios de siglo, acumulando entradas sobre antropología urbana,
identidad territorial y vida pública atravesadas por mapas, infraestructura,
sueños. La pregunta no es por qué no migramos a otra plataforma. La pregunta,
más interesante, es qué significa no haberlo hecho.
Conviene empezar por los números, aunque los números en este
caso digan algo incómodo. Según datos de uso relevados en los últimos años,
Blogger sigue albergando decenas de millones de blogs activos en todo el mundo,
con una concentración notable en países del Sur Global: India, Indonesia,
Brasil, México, y varios países de América Latina y África subsahariana. No es
una plataforma muerta; es una plataforma que sobrevive en los márgenes del mapa
de poder digital, allí donde el acceso a herramientas premium es desigual,
donde el ancho de banda no siempre acompaña los requerimientos de plataformas
más pesadas, y donde la gratuidad sigue siendo una condición de posibilidad y
no una mera conveniencia. Urbanalogia opera en ese mapa. Cuando empezamos, algo
antes de la pandemia de Covid-19, nos planteamos algo claro: traducir la
antropología que veíamos en nuestro hogar angloparlante a nuestros otros
hogares hispanohablantes. Postear en blogspot no fue solo una decisión
estética: es también, aunque no siempre conscientemente, una toma de posición
respecto de quién puede publicar y desde dónde.
Hay una dimensión antropológica en la persistencia de los
objetos técnicos que pocas veces atendemos con suficiente seriedad. Marcel
Mauss habló de las técnicas del cuerpo; André Leroi-Gourhan extendió esa idea
hacia los instrumentos como extensiones de la memoria humana. Una plataforma de
blogging no es solo un soporte: es una interfaz cognitiva, un dispositivo que
estructura cómo pensamos, cómo organizamos el tiempo de la escritura, cómo
concebimos la relación entre un texto y su público. Blogger impone cierta
lentitud, cierta torpeza incluso, que paradójicamente favorece una modalidad
reflexiva de producción textual. No hay algoritmo que nos empuje a postear con
frecuencia, no hay métricas de engagement que nos castiguen si tardamos un mes
entre entrada y entrada (aunque nunca lo hicimos). Esa fricción no es un
defecto del sistema: es, para nosotros, una condición de trabajo.
Se podría argumentar que seguimos usando blogspot "por
costumbre", y eso sería parcialmente cierto. Pero la costumbre merece
mejor prensa de la que suele tener en los discursos de la innovación. En la
filosofía de la práctica, desde Bourdieu hasta sus críticos, el hábito no es
mera inercia: es conocimiento incorporado, es eficiencia acumulada, es la
sedimentación de decisiones que alguna vez fueron conscientes y que el cuerpo
aprendió a ejecutar sin gastar energía deliberativa. Sabemos cómo funciona
Blogger. Sabemos sus límites y sus atajos. Ese saber no es trivial; es capital
técnico en el sentido más concreto.
Retroantropología
Está también la cuestión de la estética, que es siempre
también una cuestión política. ¿Es blogspot retro? Sí, en cierta medida. Las
URLs con ".blogspot.com" tienen hoy la misma textura temporal que una
grabación en casete o un aviso clasificado en papel. Pero lo retro no es
simplemente lo viejo: es lo viejo que ha adquirido nueva densidad de sentido
por efecto del tiempo transcurrido. En un ecosistema digital dominado por la
homogeneidad algorítmica de las redes sociales, por la uniformidad estética de
las plataformas de publicación contemporáneas, por la autoridad del scroll
infinito y el contenido efímero, una URL que termina en blogspot dice algo.
Dice: esto fue hecho por una persona, en un tiempo específico, sin
infraestructura corporativa detrás. Eso es, a su manera, una declaración de
autenticidad.
Ahora bien: ¿quién lee sitios web en 2026? La pregunta
circula con frecuencia y merece una respuesta honesta. Es verdad que el consumo
de contenidos se ha desplazado masivamente hacia aplicaciones móviles, hacia
plataformas cerradas, hacia formatos visuales cortos que compiten por la
atención en fracciones de segundo. Los datos de tráfico orgánico hacia blogs
independientes muestran una tendencia general a la baja desde aproximadamente
2015. Y sin embargo, sería un error concluir de eso que nadie lee. Lo que ha
cambiado es quién lee, cuándo y por qué. El lector de un blog de antropología
urbana en 2026 no llega por accidente: llega porque buscó algo específico,
porque alguien le mandó el enlace, porque encontró la entrada en una
bibliografía o en un grupo de discusión académica. Es un lector activo,
intencional, diferente del consumidor pasivo que el feed de Instagram o TikTok
cultiva. Para Urbanalogia, ese lector es exactamente el que nos interesa.
Hay una apuesta epistemológica en todo esto que vale la pena
nombrar de frente. La divulgación científica —y la antropología urbana puede y
debe ser divulgada— enfrenta en el ecosistema digital contemporáneo una tensión
estructural: o se adapta a los formatos dominantes, simplificando,
espectacularizando, fragmentando el argumento para sobrevivir en el mercado de
la atención, o mantiene una forma de escritura que respeta la complejidad de su
objeto a riesgo de hablarle solo a unos pocos. Blogger, por sus propias
limitaciones y por su historia, favorece la segunda opción. Una entrada larga,
con argumentos desarrollados, con referencias explícitas, cabe mejor en un blog
que en cualquier red social. Mantener esa forma de escritura no es nostalgia,
sino una postura respecto de qué significa conocer y comunicar.
Y los archivos que quedan
La permanencia de los archivos es otro argumento que no
debería subestimarse. Una de las patologías más graves de la web contemporánea
es su impermanencia: plataformas que desaparecen, contenidos que expiran,
algoritmos que entierran lo que no genera interacción reciente. Blogger, con
todos sus defectos, ofrece una relativa estabilidad archivística. Las entradas
de Urbanalogia publicadas hace años siguen siendo accesibles con la misma URL.
Eso no es un detalle menor: el blog funciona también como repositorio, como
memoria pública del trabajo, como registro de un proceso intelectual en curso.
Desde una perspectiva epistemológica, esa continuidad importa. El conocimiento
no es solo el resultado; es también la trayectoria, y la trayectoria necesita
un soporte que no se borre. Ah, no lo dijimos: el contador dice que ésta es la
entrada número 1000.
Conservamos las cosas que funcionan aunque no sean buenas ni
bonitas. Esta frase, que podría sonar a resignación, encierra en realidad una
sabiduría práctica que la antropología debería reconocer como suya. Las
comunidades humanas están llenas de tecnologías subóptimas que persisten porque
resuelven problemas reales con recursos disponibles, porque están integradas en
redes de práctica que las sostienen, porque su reemplazo implicaría costos que
ningún beneficio visible justifica. Blogger es, para Urbanalogia, exactamente
eso: una tecnología subóptima que funciona. Que sea fea según los estándares
del diseño contemporáneo, que sea lenta, que carezca de las funcionalidades que
otras plataformas ofrecen, no cancela el hecho fundamental de que permite
publicar, que lo publicado es accesible, y que el flujo de trabajo que hemos
construido alrededor de ella es sostenible con los recursos que tenemos.
Quizás la razón más profunda para seguir en blogspot sea
también la más difícil de articular sin caer en la autocomplacencia: es que la
plataforma, por su misma modestia, nos obligó a que el texto sea lo que
importe. No hay diseño sofisticado que distraiga, no hay algoritmo que
amplifique artificialmente, no hay interfaz que seduzca antes de que el
argumento haya tenido oportunidad de convencer. Urbanalogia.blogspot es, en ese
sentido, una apuesta por la traducción como forma primaria de conocimiento y de
presencia pública. En un momento histórico en que las ciencias sociales debaten
con urgencia sus modos de circulación y sus públicos, mantener un blog activo
en una plataforma antigua es también una forma de decir que la ciudad merece
ser pensada en voz alta, con lentitud, con detalle, sin esperar que el
algoritmo valide la importancia de lo que se dice. Eso, a fin de cuentas, es lo
que hace la antropología: observar lo que otros pasan por alto, y encontrar en
lo aparentemente irrelevante la densidad de lo que es.
