Paisaje marrón
Muchas ciudades africanas han comenzado a diseñar planes
climáticos. Estos prometen calles más frescas, bosques urbanos y techos verdes
en los edificios. Esta adaptación climática urbana se ha convertido en una
prioridad urgente.
Windhoek, la capital de Namibia, es una ciudad de rápido
crecimiento que se extiende a través de colinas y valles. Sus suburbios
coexisten con asentamientos informales en expansión. Pero la vida en esta
ciudad árida se está volviendo más difícil. Las lluvias son escasas e impredecibles
y las temperaturas llegan a alcanzar los 40°C. La vegetación dispersa y las
carreteras y edificios que absorben el calor hacen que algunas partes de la
ciudad sean aún más calurosas.
Condiciones similares se encuentran en otras ciudades
áridas, incluyendo Gaborone en Botsuana. La ciudad experimenta un calor
intenso, escasez de agua y sequías regulares. Las lluvias intensas y repentinas
también pueden causar inundaciones repentinas. La vegetación limitada empeora
aún más el calor.
Somos arquitectas paisajistas que diseñamos pueblos y
ciudades para trabajar con la naturaleza en lugar de contra ella. Las
soluciones basadas en la naturaleza son fundamentales en nuestro trabajo.
Utilizan árboles, plantas, humedales y otros elementos naturales para enfriar
las zonas urbanas, gestionar las inundaciones y ayudar a las personas a hacer
frente al cambio climático. También pueden proteger la vida silvestre y crear
lugares más saludables para que viva la gente.
Queríamos averiguar por qué Windhoek no está haciendo un
mayor uso de las vías naturales para enfrentar el cambio climático. Analizamos
si estos enfoques no aparecían en los planes gubernamentales o si estaban
incluidos pero simplemente no se ponían en práctica. También exploramos cómo el
conocimiento local podría ayudar a la ciudad a prepararse para el cambio
climático.
Revisamos todas las políticas nacionales y municipales sobre
cambio climático y resiliencia. También entrevistamos a funcionarios
municipales, planificadores urbanos, académicos, arquitectos, paisajistas,
especialistas ambientales y representantes comunitarios involucrados en la
permacultura y en la mejora de asentamientos informales, para averiguar si los
planes y políticas climáticas del gobierno se estaban traduciendo en proyectos
reales.
Nuestra investigación reveló que los habitantes locales
podrían utilizar la frase "lo marrón es hermoso" para describir
Windhoek.
En otras palabras, la gente valora el paisaje seco de
Windhoek como parte de su identidad natural y cultural. Pero de esto no se
habla. Namibia tiene buenas políticas climáticas en el papel, pero están
centradas en los riesgos climáticos y la gestión de desastres. El uso de
soluciones basadas en la naturaleza para que Windhoek se adapte al cambio
climático no figura en las conversaciones.
Como resultado, existe una orientación limitada sobre cómo
deben incluirse las soluciones basadas en la naturaleza en la planificación
urbana de las ciudades en zonas áridas. Por ejemplo, las políticas brindan a
las ciudades poca orientación sobre el uso de árboles, humedales y vías
fluviales naturales para reducir el calor y absorber el agua de las
inundaciones. Por lo tanto, Windhoek continúa dependiendo de drenajes grises y
barreras de concreto contra inundaciones enfocadas en la gestión de desastres.
El enfoque también debería centrarse en preparar a la ciudad para el
empeoramiento del calor, las sequías y las inundaciones, para mejorar las
condiciones de vida.
Nuestra investigación recomienda que Windhoek trabaje con su
paisaje seco para abordar el calor, la sequía y las inundaciones.
Los planes urbanos deberían incluir zanjas de infiltración o
bioswales (canales llenos de plantas que recolectan y filtran el agua de
lluvia), zanjas de contorno (canales poco profundos que frenan el agua que
fluye ladera abajo), bermas (elevaciones de tierra que guían o retienen el
agua), plantas autóctonas y resistentes a la sequía, y xeropaisajismo
(jardinería que requiere muy poca agua). Estas soluciones deben diseñarse para
el paisaje particular de Windhoek y para las necesidades de sus comunidades y
su vida silvestre.
Las ideas locales pueden cambiar las ciudades
Las soluciones basadas en la naturaleza ocupan un lugar
destacado en las políticas climáticas globales. Pero los países áridos como
Namibia necesitan soluciones diseñadas para la escasez de agua y ecosistemas
desérticos frágiles. Esto es especialmente importante en Windhoek. Los
asentamientos informales están creciendo a un ritmo del 6.5% al 7% anual, en
comparación con el 4% en la ciudad formal. Una persona a la que entrevistamos
afirmó que la infraestructura básica no puede mantener el ritmo. Los sistemas
de drenaje a menudo se ven desbordados cuando llegan las inundaciones, dejando
a los asentamientos informales expuestos a inundaciones de aguas residuales.
Consideramos las iniciativas comunitarias como herramientas
muy importantes de adaptación climática. En Windhoek, están ocurriendo
prácticas comunitarias como huertos de permacultura, sistemas locales de
recolección de agua y monitoreo ambiental dirigido por los ciudadanos. Estas
prácticas combinan principios ecológicos con el conocimiento local. El
resultado es una mejor seguridad alimentaria, conservación del agua,
aprendizaje social y un sentido de pertenencia a la comunidad.
Las soluciones basadas en la naturaleza están funcionando a
nivel local. Creemos que deberían ampliarse e integrarse en la planificación
urbana. Por ejemplo, nuestro estudio propuso un tema de concientización para
Windhoek: "Lo Marrón es Hermoso". Hacer campaña a favor de la
adaptación climática en torno a este tema animaría a la gente a ver el paisaje
seco y polvoriento de Windhoek no como algo inerte o feo, sino como algo
natural y valioso.
Como dijo una persona a la que entrevistamos: “Lo marrón
tiene vida, hay plantas e infraestructuras marrones impresionantes. Necesitamos
reorientar la mentalidad de las personas para que vean que lo marrón es
hermoso. Destacar los diseños áridos con especies autóctonas puede transformar
esta conversación”.
Windhoek también cuenta con "defensores
municipales" que trabajan dentro de la administración de la ciudad. Son
personas que promueven que las soluciones basadas en la naturaleza formen parte
de la planificación urbana. Sus esfuerzos sugieren que el cambio es posible
desde el interior del gobierno, especialmente cuando comparten conocimientos y
trabajan juntos en diferentes campos.
Sin embargo, uno de los problemas es que todos estos
proyectos no están conectados. Por ejemplo, no existen directrices municipales
sobre cómo paisajizar las áreas verdes de manera que enfríen Windhoek y ayuden
a la ciudad a hacer frente al calentamiento global.
Hay una falta de aportes especializados en arquitectura
paisajista. Los proyectos se diseñan por separado en lugar de formar parte de
un enfoque coordinado para toda la ciudad. Para lograr un mayor impacto,
necesitan el respaldo formal de la ciudad.
Lo que debe suceder a continuación
Para reducir la brecha entre la política y la práctica,
creemos que las comunidades, los encargados de formular políticas y los
investigadores deben trabajar juntos en la planificación urbana. El diseño de
la ciudad puede incluir a todos y adaptarse al contexto de Windhoek.
Este enfoque también podría funcionar en los asentamientos
informales o de viviendas precarias. Sus residentes están a merced del clima y
tienen conocimientos valiosos sobre el entorno local y sobre cómo sobrevivir a
las condiciones adversas.
Para que Windhoek se prepare para un futuro más cálido y
seco, los sistemas deben cambiar. Las soluciones basadas en la naturaleza deben
pasar de ser buenas ideas a formar parte de la planificación urbana cotidiana,
los funcionarios deben recibir las habilidades y recursos para trabajar con la
naturaleza, y los departamentos gubernamentales, las comunidades y los expertos
deben unirse en un solo equipo para trabajar en conjunto.
Al trabajar con la naturaleza, Windhoek podría mostrar a
otras ciudades áridas cómo hacer frente al calor, las sequías y las
inundaciones de manera duradera y asequible.
The Conversation. Traducción: Clara Veldrán
