La fotógrafa de la arquitectura vernácula
Frances Benjamin Johnston (1864-1952) es considerada una de
las grandes fotógrafas de la historia estadounidense. Se dio a conocer como la
primera fotógrafa reconocida en Washington D. C., ciudad donde creció y donde
estableció su primer estudio en 1894. En esa misma década, comenzó a trabajar
como fotoperiodista, publicando sus imágenes en revistas como Ladies' Home Journal y Demorest's Family Magazine. Más adelante
en su carrera, Johnston centró su atención en la arquitectura vernácula,
retratando un paisaje urbano que desaparecía rápidamente.
Un encargo para documentar Chatham Manor en Fredericksburg,
Virginia, despertó el interés de Johnston por la arquitectura vernácula. Tras
renovar y restaurar su propiedad en la década de 1920, el general Daniel
Bradford Devore y su esposa, Helen Stewart Devore, encargaron a Johnston que
fotografiara el lugar. Para entonces, Johnston ya había fotografiado otras
grandes fincas estadounidenses, trabajando para familias como los Astor y los
Vanderbilt.
Mientras trabajaba para los Devore, Johnston quedó fascinada
por la arquitectura cotidiana, aparentemente olvidada, que la rodeaba en la
Virginia rural. En su ensayo sobre Johnston, John C. L. Andreassen explica que,
al fotografiar Chatham, se dio cuenta de que “si bien existían algunas
fotografías de las casas señoriales del Sur, no había ninguna de molinos,
cabañas, pequeñas tiendas, tabernas, graneros, dependencias, cobertizos para
carros, prensas de algodón, silos de maíz, carnicerías y secaderos de tabaco
que se estaban desmoronando rápidamente”. Estos eran los tipos de edificios que
ahora sentía la necesidad de convertir en el tema de su obra.
La colección de fotografía arquitectónica de Frances
Benjamin Johnston de la Universidad de Virginia muestra los resultados de sus
esfuerzos por documentar un paisaje construido en constante cambio para que las
generaciones futuras puedan verlo y estudiarlo.
En 1981, el historiador de la arquitectura Dell Upton
escribió en Ordinary Buildings: A
Bibliographical Essay on American Vernacular Architecture que “los datos
primarios de la arquitectura vernácula son los propios edificios”, al tiempo
que señalaba que “pocos edificios vernáculos han sido documentados
exhaustivamente”. Johnston tuvo la visión de documentar edificios que sabía que
no sobrevivirían a otra generación. Registraba lo cotidiano en una época en que
la arquitectura vernácula no era un tema de estudio popular ni prestigioso. Hoy
en día, el estudio de edificios cotidianos, como viviendas, centros comerciales
o complejos de oficinas, es habitual. Pero el interés académico generalizado
por estos edificios no surgió hasta las décadas de 1970 y 1980.
Johnston se tomaba muy en serio la documentación del entorno
construido. Elizabeth M. Gushee describe su meticuloso y metódico enfoque.
Escribe que “una vez en el lugar, Johnston exploraba la ubicación en busca de
diversos puntos de vista y ángulos. Con frecuencia, esperaba a que pasara el
sol demasiado brillante o las tormentas molestas para captar la estructura con
la luz perfecta. En un buen día, Johnston podía obtener hasta quince negativos
de buena calidad de una estructura; en un mal día, ninguno”.
La obra de Johnston reflejaba un interés tanto por quienes
ostentaban el poder como por quienes carecían de él. Al principio de su
carrera, retrató a personas adineradas y famosas en su estudio de Washington D.
C., al tiempo que fotografiaba a mineros en sus terrenos. Su posterior
incursión en la arquitectura pudo haber cambiado la temática, pero no su
intención. A través de su fotografía arquitectónica, buscaba “preservar un
registro de los graneros, cabañas de madera, posadas y dependencias, a menudo
de orígenes humildes”. Mediante la lente de Johnston, los edificios comunes se
ganaron un lugar en el registro histórico junto a las grandes mansiones de los
ricos.
Jstor. Traducción: Clara Veldrán.
